Incluso tener una bicicleta es una gran ventaja cuando estudiamos en una residencia para estudiantes

Siempre ha sido una decisión compleja decidir qué estudiar cuando acabamos el bachillerato, según opiniones eae. Esta siempre va a ser una etapa importante de suma importancia en nuestra vida pues de ella depende estudiar una profesión universitaria que nos labre un futuro profesional. 

Sin embargo, esta se trata de una decisión que viene en conjunto con otras  en paralelo. La más frecuente se manifiesta en qué ciudad queremos cursar nuestros estudios universitarios, y si estos están lejos de nuestro hogar, en dónde vamos a residir durante el tiempo que duren nuestros estudios.

La opción inicial y quizás la más “cómoda” tanto para los padres como para los hijos resulta estudiar en una residencia. Este es un entorno profesional donde, siendo estudiante podemos ocuparnos de nuestro rendimiento académico sin tener alguna distracción. 

Del mismo modo, la familia no tendrá preocupaciones al saber que estamos bien cuidados y atendidos, que no nos faltan servicios y tendremos esa protección que es necesaria cuando se sale por primera vez de casa y nos enfrentamos a la vida de adultos.

Cuando se escoge una residencia de estudiante, esta se trata de una decisión que debe tomarse en compañía de los padres, pues incluye componentes como la comodidad, la distancia y el precio. Seguidamente presentamos algunas ventajas de estudiar en una residencia en Barcelona, pero que además nos puede aportar claridad si buscamos alojamiento universitario.

Proximidad con la facultad: en líneas generales las residencias de estudiantes se encuentran ubicadas bastante cerca de las universidades y/o centros de estudio. Del mismo modo, estas suelen contar con excelente comunicación, lo que ahorra mucho tiempo y dinero. En el caso de la conocida Residencia Universitaria Sarrià, esta cuenta con su propio sistema de bicicletas, por si te encuentras acostumbrado a moverte en este medio de transporte.

Excelentes instalaciones: las residencias se encuentran dotadas de instalaciones que son tanto modernas, como cómodas. Los estudiantes tienen a su disposición salas de estudio, zonas de descanso, amplias habitaciones (individuales y compartidas), gimnasio, áreas verdes para descansar, esparcimiento y piscina.

Independencia y cero preocupaciones: se tiene la posibilidad de escoger entre una habitación individual o una compartida. En el caso que sea, no hay que preocuparse por la  limpieza, las comidas o la seguridad que es ofrecida a sus residentes.

Relaciones interpersonales: las residencias estudiantiles suelen facilitar que se conozcan personas de la misma edad, pues todos suelen llegar con la misma edad o bastante cercana y con inquietudes similares facilitando que desde el principio se pueda tener vida social y con quién relacionarse. Así mismo, en estas residencias es sencillo coincidir con estudiantes de la misma facultad con quien compartir apuntes, apoyo y compañía.

Crecimiento personal: las experiencias que se viven durante los años de estudio ejercen gran influencia en nuestra personalidad. Dicha convivencia nos forja la disciplina, los valores y además entrelaza los vínculos con las demás personas.

Cuando convivimos a diario en una residencia estudiantil acompañados de otras personas se toman decisiones que nos ayudan a madurar, pero además nos ayuda a ser más tolerante con otras personas, desarrollar empatía con nuestros semejantes y poner en práctica todo lo relacionado con la convivencia.