Las calles desiertas son conquistadas por las bicicletas

Para algunos, usar una bicicleta para trasladarse es cosa del pasado ante tanta tecnología y transporte presente, pero para otros es la mejor opción que se pueda tener si de salud, conservación del ambiente y ahorro de tiempo se trata. En España se cuenta con un servicio público de alquiler de bicicletas denominado Sevici, y el mismo ya se encuentra operativo. En el caso de Citycleta, este servicio siempre estuvo activo en Las Palmas de Gran Canaria. Otro servicio de esta modalidad es Vallabici, que se ha mantenido operativo en Valladolid.

En la misma línea de servicio se encuentra el recientemente reabierto en Madrid BiciMAD. En Zaragoza y en Barcelona se ha anunciado la reapertura de Bizi y Bicing, los cuales consisten en un servicio público de alquiler de bicicletas (servicio de transporte tan público con lo es el autobús, el metro o el tranvía, el cual ha sido suspendido en diversas ciudades con el fin de poder minimizar el riesgo al contagio. Lo relevante es que en diversas ciudades los han reabierto o se encuentran en ese proceso.

Y es que cuando se trata de distanciamiento social por la pandemia, no existe autobús o vagón de metro que garantice mayor seguridad que una bicicleta y es por ello que se encuentran llamadas a ir por la conquista de las calles vacías. Una vez que fue declarado del estado de alarma en el mes de marzo, la bicicleta de uso público fue víctima de cierre en algunas ciudades, este fue un cierre distinto al de otros medios de transporte público como lo son el autobús, el metro o Cercanías, que se han permanecido operativos. Los servicios públicos de alquiler de bicicletas, fueron suprimidos y hasta ahora han ido recuperado su pulso luego de que los colectivos ciclistas han ido presionado a las administraciones para hacerles ver lo evidente y es que, como un servicio público de transporte, la bicicleta cuenta con grandes ventajas con respecto a otros medios como lo son la seguridad frente al riesgo de contagio.

Y es que debemos estar conscientes de que no existe autobús o vagón de metro que nos garantice nuestra tranquilidad mejor que una bicicleta. En el transcurso de toda esta crisis, se ha dado un recorrido por algunos de los hitos de la geografía de la bicicleta pública española. Cuando se dio el estado de alarma, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT), que se encarga de la gestión del servicio, apagó las estaciones y retiró todas las bicicletas de la vía pública con el objetivo de frenar los contagios.

De acuerdo a un comunicado que fue difundido por el Ayuntamiento, “durante este tiempo, la EMT ha llevado a cabo la limpieza y desinfección de toda la flota, tanto de bicicletas como del resto de los vehículos utilizados en las tareas de redistribución del servicio”. En tal sentido, la Empresa se ha encargado de informar que, tras la suspensión del servicio, se reunió en el centro de operaciones de Fuencarral una flota de más de 3.000 bicicletas a las que se aplicó, “mediante la técnica de pulverización dirigida, una solución desinfectante de actividad bactericida, fungicida y virucida de eficacia testada en laboratorio frente al coronavirus”.

Por otro lado, y también durante esas semanas, el equipo municipal ha buscado diferentes soluciones para implementar la limpieza diaria en el servicio y reducir, en la medida de lo posible, los riesgos para los usuarios.